lunes, 27 de abril de 2026

Por un sistema público de prevención y asistencia de los daños laborales

 Este año 2026 el 28 de abril, día internacional de la salud y seguridad en el trabajo la Organización Internacional del Trabajo (OIT) propone centrarlo en el estrés laboral. La misma OIT define el estrés como la respuesta física y emocional dañina causada por un desequilibrio entre las exigencias percibidas (cantidad de trabajo, presión de tiempos, plazos de entrega…) y los recursos y capacidades de la persona para hacer frente a esas exigencias del trabajo (control, autonomía a la hora de trabajar, participación en las decisiones…). Hay también otro modelo que asigna el estrés al desequilibrio entre las exigencias comentadas y las compensaciones por el trabajo que se realiza (hablamos de incertidumbre laboral, escaso salario, falta de reconocimiento…). A estos factores organizativos hay que añadir los relacionales como la violencia en el trabajo (agresiones, acoso moral, acoso sexual, discriminaciones…), las dificultades de conciliación de la vida laboral y familiar, la acelerada aplicación de las nuevas tecnologías, un teletrabajo de horas abusivas así como el turno nocturno.

Los riesgos psicosociales son estructurales en el sistema capitalista. Contratos precarios (Temporales, ETT), trabajo informal sin contrato (Plataformas digitales, trabajo sumergido, falsos autónomos…), bajos salarios (jornadas a tiempo parcial), prolongación de jornada (horas extras con frecuencia no pagadas, imposibilidad de desconexión digital del trabajo), falta de participación en las empresas, dificultades de conciliación de la vida laboral y familiar, autoritarismo de la dirección de las empresas etc. Todo ello en aras a aumentar los beneficios económicos de las/los propietarios y alta dirección de las empresas.

Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, aumenta el riesgo de padecer trastornos de salud mental (ansiedad, depresión, alteraciones del sueño…) , daños cardiovasculares como hipertensión arterial e infarto de miocardio, todo tipo de lesiones musculo esqueléticas (dolores de espalda, tendinitis, neuralgias…) y alteraciones del comportamiento como tabaquismo, aumento del consumo de alcohol, prolongación del tiempo de baja por enfermedad, presentismo laboral (acudir al trabajo en malas con mala salud) etc.

Los problemas de salud citados son problemas de salud pública que el empresariado se niega a prevenir. Su desatención por parte de las mutuas empresariales sobrecarga el sistema público de salud colaborando así al actual aumento de sus listas de espera.

Un sistema de prevención basado en servicios mercantiles como el existente, doblegado a la obtención de sus beneficios económicos y a la satisfacción de los intereses del empresariado y unas mutuas que dan la espalda a los daños de salud derivados de la exposición psicosocial cierran el círculo que explica en gran medida el deterioro epidémico de la salud mental del conjunto de la población activa y en especial de la juventud y la mujer trabajadora.

Las organizaciones empresariales como la CEOE, CEPYME y CEN pese a su desatención a los riesgos psicosociales y sus múltiples daños, tienen la desvergüenza de decirse preocupados por las listas de espera del Sistema Público de Salud, a cuyo aumento colaboran con su desidia preventiva y, junto al gobierno central, reclamar a la sociedad centrarse en abordar el absentismo desde medidas punitivas de control que no de prevención. Desde la PNS/NOP reclamamos políticas que publifiquen el sistema preventivo y nacionalicen las mutuas.

Plataforma Navarra de Salud /Nafarroako Osasun Plataforma

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